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Cirugía íntima

La cirugía íntima hace referencia a los procedimientos quirúrgicos que se llevan a cabo para tratar de dar respuesta tanto a problemas funcionales como estéticos en las partes genitales de las mujeres.

Hay varios tipos de cirugía íntima:

Labioplastia – Es la más común. También es conocida como ninfopastia y consiste en reducir el tamaño de los labios menores de los genitales femeninos.

Algunas mujeres nacen o experimentan problemas que les producen unos labios menores grandes, asimétricos o colgantes.

Esta situación, puede provocar incomodidad con el roce de ciertas prendas ajustadas, como los leggings o ser visibles en telas finas como los trajes de baño.
Por estos motivos, algunas mujeres optan por realizarse el procedimiento de cirugía íntima y acabar con el problema, lo que les inserta una mayor seguridad en sí mismas.
La labioplastia se realiza bajo anestesia local, epidural o general, dependiendo de la elección del médico y suele tener una duración de una o dos horas.
En algunos casos, esta cirugía se emplea como tratamiento para activar el suelo pélvico que mejora la continencia urinaria, previenen problemas en el futuro y mejora las relaciones sexuales.
Rejuvenecimiento vaginal – Debido al paso del tiempo y a los embarazos, las mujeres de cierta edad pueden sufrir pérdidas del tono o firmeza vaginal.
Esto les puede provocar una disminución del apetito sexual al no sentirse atractivas, por lo que pueden querer realizarse un tratamiento de rejuvenecimiento vaginal.
Consiste en reconstruir la vagina y el periné (parte posterior de la vagina) consiguiendo una vagina más estrecha que favorece a una mejor sensación en las relaciones sexuales.
Durante la cirugía, se elimina la cantidad de mucosa o tejido vaginal sobrante y se fortalecen los músculos del periné o piso pélvico, para devolverle a la vagina su estrechez original.
Suele tener una duración de una o dos horas y no es necesario quitar los puntos porque se reabsorben.
En ambas operaciones de cirugía íntima, después de los procedimientos se producen unas pequeñas molestias en la zona e incluso pueden aparecer hematomas e inflamación. Estas molestias son controladas con medicación.
La paciente puede hacer vida normal después de una semana, pero se recomienda abstinencia sexual durante 4 semanas e higiene antiséptica de la zona de forma escrupulosa.

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