Guía para Consultas de
Cirugía Plástica

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LA CONSULTA: ESCOGIENDO A SU MÉDICO
  • Cómo escoger a su médico.
  • Evaluación en la primera consulta: obtener el máximo de información.
  • Qué hacer durante la consulta.
  • Lo que el equipo del médico puedo revelar.
  • Importancia de los exámenes preoperatorios.
  • Preguntas al médico.
  • Consentimiento informado.
  • Aspectos financieros del tratamiento.

El boom de la cirugía estética tornó difícil identificar a un cirujano plástico calificado. En tanto antes la cirugía estética era realizada por cirujanos plásticos, en la actualidad muchos otros médicos ofrecen procedimientos estéticos. La búsqueda para encontrar a un cirujano plástico calificado es solo uno de los retos que enfrentará. Una planificación cuidadosa y un abordaje organizado son esenciales cuando se persigue un resultado satisfactorio. No economice tiempo, ni dinero, ni disposición. Muchos pacientes emplean más tiempo y dinero haciendo compras que escogiendo a su médico. Cuidado: es su cuerpo—¡lo verá por el resto de su vida!

CÓMO ESCOGER AL MÉDICO

La formación del cirujano plástico es el aspecto que más influye en la calidad del resultado final de la cirugía plástica. La formación básica incluye 6 años de facultad, 2 años de cirugía general y 3 años de residencia en cirugía plástica. Algunos hasta realizan una superespecialización por 1 o 2 años, alcanzando el nivel de especialización más alto que un médico puede lograr en una determinada cirugía. Por consiguiente, busque un médico que se haya formado en una institución reconocida—pregunte acerca de sus especializaciones, sus experiencias, si imparte clases y cursos, si ya participó en publicaciones, con quién ha trabajado, en fin, entrevístelo como si usted fuera el de Recursos Humanos de una empresa que busca al mejor profesional.

Busque al especialista en la cirugía deseada, o sea, si pretende realizarse una cirugía de nariz, asegúrese de que sea especialista en nariz.

Seguir las indicaciones de personas que hayan sido operadas por ese médico es un buen camino para acertar en su elección de un profesional. Además de verificar el resultado, pregunte a la persona sobre todas las etapas del tratamiento, de qué manera el médico se comportó antes y después de la cirugía. Las personas que trabajan en el hospital, a saber los enfermeros, los recepcionistas, así como otros médicos, son excelentes fuentes, ya que observan el trabajo del cirujano en su quehacer cotidiano, al igual que su comportamiento en la salón de operaciones y con los pacientes. Cuidado con las indicaciones de otros médicos aunque útil a veces, no siempre es confiable porque puede implicar intereses comerciales.

Escoger a un médico que sea miembro del cuerpo clínico de buenos hospitales es también un detalle que puede hacer la diferencia, ya que esto significa que fue evaluado por la respectiva dirección clínica y cuenta con los prerrequisitos necesarios para ofrecer servicios en dicho hospital. No sienta pena de preguntar sobre esos asuntos y, si quisiera verificar, los sitios de los hospitales y de las entidades muchas veces incluyen esa información. Claro que nada de eso garantiza una buena cirugía, pero nos brinda seguridad puesto que los criterios de aprobación suelen ser extremadamente rígidos.

Al evaluar sus opciones, no se deje llevar por los editoriales de las revistas, los sitios, etc, o por la propaganda— son útiles para divulgar el trabajo y las técnicas de los profesionales, pero no se debe escoger a un cirujano basándose solamente en eso. Tampoco sea víctima de los prejuicios: la edad no es sinónimo de competencia. Muchos profesionales que operan hace 30 años no se han actualizado y lo continúan haciendo del mismo modo en que lo hacían cuando comenzaron. Sin embargo, hay cirujanos más jóvenes que pueden estar utilizando técnicas más actuales y eficaces. Esto significa que hay buenos profesionales de todas las edades.

Si visita varios médicos, todos le propondrán una alternativa. Escoger el procedimiento de moda no es lo más indicado: solo porque el procedimiento sea nuevo no significa que sea la mejor alternativa; su médico puede obtener excelentes resultados con métodos tradicionales.

Si encuentra dos cirujanos que le agraden, confíe en su intuición, pero no deje que la empatía sea más importante que la calificación del médico. Y para tener seguridad de que está tomando la decisión correcta, piense, cuando mire al médico: esta es la persona que va a cambiar mi cuerpo para siempre y yo voy a mirarme mi cuerpo todos los días. Hay médicos seductores, simpáticos y encantadores. Pero no más. No corra ese riesgo: está ahí para ser operado, no para romancear.

Finalmente, es importante que no escoja al médico por el precio. Los altos honorarios no necesariamente garantizan resultados superiores. Los honorarios bajos no siempre son un buen negocio. Se debe considerar que, mientras más especializado sea el cirujano, más caro será, al igual que los hospitales de primera línea. Sin embargo, lo importante es que todo salga bien la primera vez para no necesitar una segunda. El arreglo, cuando es posible, siempre es más costoso, pues implica frustración y más disponibilidad de tiempo, aunque, en general, no se cobren los honorarios del equipo médico, quedando por cuenta del paciente apenas los gastos de hospital y medicamentos.

CARACTERÍSTICAS IDEALES DE UN MÉDICO:
  • Comunicativo
  • Atento
  • Organizado
  • Sin prisa
  • Competente
  • Saber escuchar al paciente
  • Amigable
  • Interesado
  • Sincero
  • Disponible
  • Perfeccionista
CARACTERÍSTICAS QUE NO DEBE TENER:
  • Apurado
  • Desorganizado
  • Despreocupado
  • Arrogante
  • Desconcentrado
  • Someter al paciente a largas esperas
  • Baja calidad de información

Su decisión final en la elección del médico debe considerar:

1. La formación del médico.
2. La cantidad y calidad de la información que recibe en la consulta.
3. La sensación de confianza/empatía durante la consulta.

LA PRIMERA CONSULTA:

La consulta representa una de las etapas más importantes de cualquier tratamiento médico.

Inclusive, gran parte de la ansiedad demostrada por algunos pacientes se puede atenuar en la consulta y los pacientes bien informados sobre el tratamiento suelen evolucionar más satisfactoriamente. Por ende, una buena consulta debe ofrecer un gran cúmulo de información aunque no se indique la cirugía.

Preste atención a la calidad de la atención en el consultorio desde el primer contacto: cortesía, puntualidad, atención, educación, cariño, no sólo del médico, sino también del resto del staff.

Además, una de las buenas maneras de chequear la competencia del médico es verificar a su equipo: los buenos cirujanos tienen buenos profesionales trabajando con él. Si se encuentra con un staff atento, educado, bien informado, y con mucho conocimiento, eso no es casualidad: fue entrenado por el cirujano. Si, por el contrario, fuese un equipo mal humorado, bravo, e infeliz que sigue las órdenes de un cirujano autoritario, sepa que el modo como trata a sus funcionarios puede ser un ejemplo de cómo el paciente será tratado después de la cirugía.

Durante la consulta, el médico debe discutir sus expectativas, analizar el problema que será corregido e intentar opinar honestamente sobre las opciones del tratamiento. El médico competente debe saber si sus deseos son viables, si el procedimiento deseado es el adecuado para el caso y entender la motivación que dio motivo a la cirugía. Además, debe especificar las ventajas, desventajas y todos los aspectos de la cirugía de forma clara, honesta y realista.

Durante la consulta, todas las informaciones se deben pasar en un clima de prestación de servicios, no de venta—la venta de dicho servicio será consecuencia de la buena información.

Huya de los cirujanos que intenten vender otros procedimientos en el que no esté interesado.

Es antiético que un médico ofrezca otras opciones aprovechándose de lo que fue a buscar: va a hacerse la nariz, por ejemplo, y él sugiere que aproveche y se hagas los ojos también. Además de eso, nada de presión. Esta es una gran decisión, que se debe tomar con calma, y el paciente necesita tiempo para decir. El equipo médico debe respetar el tiempo de cada uno.

La cirugía plástica debe ser artesanal y la prisa es enemiga de la perfección en todos los aspectos. Por tanto, no se sienta un número y huya de los médicos apurados. La mayoría de los buenos cirujanos ofrece consultas largas y consultas retorno para conocer al paciente.

Mientras más encuentros tenga con el médico, mejor: una buena cirugía se adapta a usted, a su caso, y no al modelo usado con todos los pacientes, como línea de montaje. La puntualidad refleja respeto—y eso vale para ambos lados. Esperar un poco está bien, pero la consulta no se debe retrasar más de 30 minutos.

El paciente, por su parte, también debe llegar a la hora acordada y prepararse para la consulta, teniendo total claridad de lo que desea y lo que espera alcanzar. Tomando en consideración que la perfección no existe— es posible mejorar, sí, pero no hacerlo perfecto— y siendo bien realista, el paciente puede hasta llevar un modelo de la boca o los senos de sus sueños, pero consciente de que ello debe servir apenas como referencia de lo que se espera, puesto que el tipo de piel, de rostro, de personalidad de cada persona, además de otros factores, interfiere mucho en lo que se debe hacer. Siempre es bueno llevar a un acompañante a la consulta que, además de dar apoyo, pueda observar y escuchar algo que le pasó inadvertido al paciente.

Solicite ver las fotos de antes y después de la cirugía de otros pacientes, ya que a través de ellas conocerá el estilo del cirujano. Las fotos deben evidenciar un rejuvenecimiento natural. Si el resultado pareciera artificial o excesivo, tal vez sea mejor buscar otro médico.

A fin de cuentas, su objetivo es buscar una cirugía plástica y obtener una apariencia mejor no
diferente.

Asegúrese de no ser un conejillo de indias del médico para un nuevo tratamiento que apareció recientemente. Principalmente al regresar de congresos, los médicos se animan a probar nuevas técnicas: ¡qué no sea con usted! Confirme que ya haya usado varias veces la técnica que empleará en tu caso. Cuidado con los médicos que prometen cosas que parecen demasiado buenas, como una cirugía sin cicatriz. No existe la magia: procedimientos y cirugías sin dolor, sin cicatrices, con recuperación milagrosa, son cuentos de camino. Por consiguiente, huya de los médicos que hacen ese tipo de promesas y tenga en mente que todas las cirugías dejan cicatrices, exigen algún tipo de anestesia y necesitan un tiempo para la recuperación. Si el médico promete una recuperación fácil, probablemente optó por una técnica que va a tener un resultado poco eficaz y duradero.

Durante la consulta, no se deje impresionar por cosas fútiles como la decoración, el registro de los pacientes en las columnas sociales, la suntuosidad. Busque señales de una personalidad perfeccionista y con extrema seriedad en relación al trabajo, una atención cuidadosa que retroalimente al paciente siempre que fuese solicitado, capaz de crear un vínculo de confianza entre el médico y el paciente. Los hábitos de un cirujano se reflejan en todo lo que hace, y todo lo necesita hacer es mirar, analizar y prestar atención.

Al confirmar la realización de la cirugía, es absolutamente fundamental que el paciente sea informado de todos los aspectos de la misma, con orientaciones por escrito que aborden los procedimientos pre e posoperatorios antes de que tenga lugar la cirugía. Mientras más información reciba el paciente antes de la cirugía, se evitará mejor la ansiedad y la inseguridad.

Sepa con anterioridad dónde se realizará la cirugía. En caso de que sea en la clínica, confirme que tenga la infraestructura adecuada, aprobada por la vigilancia.

Con el objetivo de documentar su apariencia antes de la cirugía y estudiarla cuidadosamente, el cirujano tomará fotografías de la región a ser operada desde varios ángulos. Estas fotos son normalmente utilizadas durante la cirugía para auxiliar en la ejecución correcta del procedimiento y valen como documentación médico-legal. Algunos cirujanos poseen programas computarizados capaces de exponer al paciente un esbozo del resultado final. Sin embargo, es imposible garantizar que el resultado final y el modelo presentado por la computadora serán exactamente iguales. Si, por un lado, ese procedimiento es positivo porque permite visualizar el cambio, por otro lado puede generar falsas expectativas, y es por esa razón que dicha práctica no es recomendada.

Todos los pacientes, independientemente de la edad, deben ser rigurosamente evaluados antes de la cirugía con un examen físico y exámenes de laboratorio como electrocardiogramas, exámenes de sangre, etc. En dependencia de las características del caso, además de los exámenes preoperatorios de rutina, puede ser necesario consultar a un especialista de otra área de la medicina para realizar exámenes complementarios como una mamografía, una tomografía computarizada y exámenes de sangre específicos. Una cirugía es algo serio y cumplir esa etapa con disciplina disminuye las posibilidades de complicaciones. Por tanto, desconfíe si su médico no le pide cualquier tipo de examen.

DURANTE LA CONSULTA EL CIRUJANO PLÁSTICO DEBE:
  • Explicar cada procedimiento, incluyendo alternativas, riesgos y limitaciones.
  • Explicar claramente de qué forma el procedimiento propuesto puede y no puede mejorar su apariencia, así como la magnitud de mejora que puede esperar.
  • Usar términos comprensibles y aclarar sus dudas totalmente.
  • Tranquilizarle y hacerle cómodo para discutir sobre todas sus preocupaciones.
  • Describir la recuperación detalladamente.
Pregúntele al médico durante la consulta:
  • ¿Cuál es su formación?
  • ¿Es especialista en la cirugía que yo deseo?
  • ¿Hace cuánto tiempo que realiza esta cirugía y cuántas hace al año?
  • ¿Cuáles son las técnicas alternativas para mi caso?
  • ¿Cómo va a evitar los signos que son característicos de quien se somete a una cirugía plástica?
  • ¿Será necesario alguna cirugía futura para mantener el resultado? ¿En cuánto tiempo?
  • ¿Es usted quien realiza toda la cirugía?
  • ¿Qué función desempeñan los asistentes exactamente durante la cirugía?
  • ¿Es miembro del cuerpo clínico de qué hospitales?
  • ¿Tiene alguna superespecialización?
  • ¿Imparte clases o ha escrito artículos sobre la cirugía que yo deseo?
  • ¿Tengo acceso a su artículo?
  • ¿Puedo conversar con pacientes suyas que ya se sometieron a esa cirugía?
  • ¿Pudiera mostrarme fotos de otros pacientes que se sometieron el mismo procedimiento?
  • ¿Acostumbra a realizar este tipo de cirugía en el consultorio o en el hospital? ¿En qué hospitales?
  • ¿Cuáles son los exámenes preoperatorios necesarios?
  • ¿Cuál es el tipo de anestesia usada en esta cirugía y por qué?
  • ¿Cuáles son las complicaciones más comunes de esta cirugía y como se corrigen?
  • ¿Cómo es la recuperación de esta cirugía?
  • ¿Quién me cuidará después de la cirugía, usted o sus asistentes?
  • ¿Cuánto tiempo demora en aparecer el resultado final?
  • ¿Si fuese necesario hacer un retoque, habrá un cobro adicional? ¿Cómo se hace?
  • ¿Cuál será el costo total?
CONSENTIMIENTO INFORMADO

Antes de la cirugía, el paciente debe firmar el Consentimiento Informado, el cual autoriza la realización del procedimiento. Se trata de un documento importante que demuestra su comprensión y aceptación en relación con los potenciales beneficios y riesgos asociados a la cirugía, e demuestra confianza mutua entre médico y paciente. Todos los elementos allí contenidos deben ser de conocimiento del paciente, y el documento no debe presentar novedad alguna, ya que para ese entonces ya se deben haber discutido todos los detalles con el médico. Tranquilícese. Si se siguen todos los criterios aquí esbozados, la posibilidad de tener una cirugía exitosa es grande y las complicaciones rarísimas.

ASPECTOS FINANCIEROS

La mayoría de las cirugías plásticas no están cubiertas por el convenio, con excepción de los casos de deformidad. Al final de la consulta, el médico debe informarle del costo total del tratamiento para que no haya sorpresas, principalmente en el posoperatorio, cuando el paciente tiene que concentrarse en su restablecimiento y evitar cualquier tipo de preocupación. El presupuesto, en general, contiene: el costo del equipo de cirugía (cirujano, anestesista, instrumentador y asistentes, de ser necesarios); hospital (acostumbran a tener una tabla de procedimientos para la cirugía plástica y ofrecen paquetes con honorarios predeterminados) y costos adicionales (materiales especiales que se usarán durante la cirugía como prótesis de mamas, fajas o ajustadores específicos, placas de silicona, si fuera necesario, medicamentos y tratamientos posoperatorios como masajes y drenaje linfático cuando fuese indicado).

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